Alrededor del 50% de las víctimas sobrevive, pero queda con discapacidad que afecta sustancialmente su calidad de vida.

Consecuencias

Las primeras tres horas después de que ocurre el ataque cerebral son fundamentales porque permiten recuperar los tejidos cerebrales afectados, minimizando las secuelas de la lesión.

Si una región del cerebro muere por falta de flujo sanguíneo, la parte del cuerpo controlada por esa región se ve afectada también. Un ataque al cerebro puede causar parálisis (frecuentemente hemiplejía, parálisis de medio cuerpo, pérdida de memoria, afectar la visión y el habla, en forma temporal o permanente.

Si el paciente llega tarde a consultar, y ya las molestias pasaron, quiere decir que tuvo una crisis isquémica transitoria o un déficit neurológico transitorio reversible. Esa persona está en un altísimo riesgo, de hasta un 80%, de sufrir un ataque cerebral en los próximos dos años, que lo dejará hemipléjico o postrado o, simplemente, lo matará.

Alrededor del 50% de las víctimas sobrevive, pero queda con discapacidad que afecta sustancialmente su calidad de vida. Son personas que muchas veces están aún en edad productiva, pero se ven obligadas a jubilar. Las secuelas no les permiten hacerse aseo ni comer solos. La letalidad, en estos casos, es de un 33% a seis meses de ocurrido el ataque.

El ACV se trata con medicamentos y también con medidas quirúrgicas, para impedir la formación de nuevos coágulos o el aumento de tamaño de los que ya existen. Un tratamiento oportuno considera utilizar antihipertensivos, estatinas y anticoagulantes, para recuperar la circulación del área y minimizar el daño. De lo contrario, la mitad de los pacientes fallece o queda discapacitado severamente o con secuelas de diferente intensidad por más de seis meses después del episodio.

Algunos datos
El 10% de los pacientes que sufre de un derrame cerebral se recuperan completamente.
El 25% de los pacientes que también sufre de un derrame cerebral se recuperan con daños menores.
Y el 15% muere poco después del derrame cerebral.